El olivo está presente en Turquía desde la más remota antigüedad. Uno de los lugares de los que se tiene constancia de la presencia milenaria de olivo se sitúa en el sureste Anatolia, en la llanura de Cilicia. Los textos hititas de los siglos de los siglos XVIII a XII a.C. aluden a su presencia en esta parte del país.
Desde principios del siglo pasado los sucesivos gobiernos turcos
promulgaron leyes en las que se impulsa y fomenta el sector oleícola.
Aunque en la segunda mitad del siglo XX la producción sufrió un cierto
retroceso, desde entonces no ha hecho más que incrementarse,
recuperando su antiguo esplendor. Actualmente Turquía es el quinto
productor mundial de aceite de oliva, por detrás de España, Italia,
Grecia y Túnez.
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